venta de equipos de luz pulsada

En el campo de la dermatología la utilización de láser ha tenido un desarrollo notable pues la piel posee numerosas cualidades como modelo experimental. La IPL no es un láser propiamente dicho, en tanto que se basa en la generación de una fuente de luz policromática no congruente de alta intensidad, el fantasma de luz que emite va de 515 a uno con doscientos nm.

Es posible la colocación de diferentes filtros según el problema que se quiera tratar; se pueden manipular también las duraciones y las modalidades de los pulsos, intervalos de onda y fluencias utilizadas; la luz se libera en lapsos de uno, dos o bien 3 pulsos de 2 a 25 min de duración, con intervalos variables.

Una de las primordiales ventajas es el bajo costo del equipo y que se trata de un tratamiento no invasivo; por otro lado, se logra una gran cobertura de piel a lo largo de la aplicación y alta utilidad para tratar una gran variedad de lesiones dermatológicas, con una tecnología ya bien documentada en la literatura mundial.

Entre las desventajas se encuentran la falta de consistencia del fantasma y el flujo de la emisión de la luz; el dispositivo de aplicación directa tiene un peso elevado, lo que dificulta su manejo, la emisión no es susceptible de ser enfocada, requiere la aplicación de un gel sobre el área a tratar, se requiere el contacto directo del dispositivo de aplicación con la piel a tratar.

La interacción entre la luz y el tejido para que la fuente de luz produzca un efecto en este último debe ser absorbida por el tejido diana y transformada en energía calorífica; por último, el efecto biológico es determinado por la temperatura alcanzada.

A mayor longitud de onda, mayor es la penetración de la luz en el tejido, no toda la luz que incide en la superficie cutánea es absorbida por el cromóforo diana. La mayoría de la luz se dispersa click here y otra parte se transmite a través del cromóforo diana.

Una pequeña cantidad es reflejada, por lo que se infiere que a mayor tamaño de haz de luz menor dispersión. Otro factor importante a considerar es el tiempo de relajación térmica que se define como el tiempo necesario para que un tejido o estructura disminuya su temperatura hasta la mitad de la que inicialmente había sido elevada. Las estructuras de gran tamaño tienen un tiempo de relajación mayor que las pequeñas, por lo que tardan más tiempo en enfriarse, pero por otra parte también tardan más en calentarse.

El tiempo de relajación térmica de la epidermis es de 10 min, en tanto que el de los melanosomas es de 0.5 a 1 min, y el de los capilares de diámetro de 10 a 100 micrómetros es de 1 min.

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